Redacción de memorias técnicas

Una memoria técnica no se redacta para llenar páginas. Se redacta para conseguir la mejor valoración posible.

Analizamos los criterios de valoración del expediente y desarrollamos una propuesta técnica adaptada al objeto del contrato, al pliego y a lo que realmente se va a valorar. Cada memoria parte de un expediente concreto, nunca de una plantilla.

Cada memoria parte de un expediente concreto.

El reto de una memoria técnica

El problema no es escribir. Es saber qué escribir.

Muchas empresas conocen perfectamente su actividad y saben cómo prestar el servicio. Pero una licitación no se gana simplemente explicando cómo trabaja la empresa de forma genérica.

La memoria técnica debe responder a unos criterios concretos, establecidos en el pliego, que determinan qué se va a valorar, cuántos puntos tiene cada aspecto y qué debe demostrar la propuesta. Si la memoria no responde a esos criterios de forma clara y específica, parte con desventaja independientemente de la calidad real de la empresa.

  • ¿Qué me van a puntuar?
  • ¿Cuántos puntos vale cada criterio?
  • ¿Qué tengo que explicar y con qué profundidad?
  • ¿Cómo demuestro que mi propuesta cumple lo que piden?
  • ¿Cómo puedo aportar valor sin salirme de lo que establece el pliego?
La diferencia que importa

Una memoria genérica no responde a una licitación concreta

Memoria genérica

Explica cómo trabaja la empresa

  • Explica cómo trabaja la empresa de forma general
  • Utiliza el mismo contenido para diferentes contratos
  • No siempre responde directamente a los criterios de valoración
  • Puede dedicar espacio a aspectos poco relevantes para ese expediente
  • No aprovecha el potencial de los criterios sujetos a juicio de valor
Memoria adaptada al expediente

Parte de los criterios de valoración

  • Parte de los criterios de valoración del pliego
  • Responde directamente a lo que se solicita
  • Adapta la propuesta al objeto concreto del contrato
  • Prioriza los aspectos con mayor peso en la valoración
  • Busca maximizar la puntuación posible dentro de los criterios establecidos

La diferencia no está en escribir más. Está en escribir lo que realmente aporta valor para esa licitación.

El servicio en detalle

¿Qué hacemos en una memoria técnica?

El trabajo se adapta siempre a los criterios y requisitos del expediente. Estos son los elementos que desarrollamos con más frecuencia.

Analizamos los criterios de valoración

Identificamos qué aspectos se van a valorar, cómo se distribuyen los puntos y qué exige exactamente cada criterio y subcriterio.

Estructuramos la memoria

Diseñamos una estructura coherente siguiendo los criterios del pliego, evitando contenido innecesario o que no aporte puntuación.

Desarrollamos la propuesta técnica

Convertimos los conocimientos, recursos y capacidades de la empresa en una propuesta concreta y adaptada al contrato.

Desarrollamos la metodología

Explicamos cómo se ejecutará el servicio, suministro u obra de forma clara y adaptada al objeto del contrato.

Definimos recursos y medios

Desarrollamos medios humanos, materiales y técnicos cuando sean objeto de valoración, según el expediente.

Incorporamos mejoras

Cuando el pliego contemple mejoras o propuestas de valor, las desarrollamos alineadas con los criterios establecidos.

Aportamos elementos diferenciadores

Identificamos oportunidades de aportar valor dentro de los criterios de valoración establecidos en el expediente.

Revisamos coherencia

Comprobamos que lo desarrollado en la memoria responde a los criterios y que no existen contradicciones entre los diferentes apartados.

No todos estos elementos aparecen en todas las memorias. El alcance se determina siempre a partir de los criterios del expediente concreto.